Nuevos objetivos fundamentales para la ciudadanía en 2027 y el aprendizaje de la capacidad para viajar de forma independiente
Desde objetivos básicos abstractos hasta habilidades para la vida diaria.

Un estudiante está en una parada de autobús. En su teléfono se muestra la ruta planificada. En el panel informativo de la parada aparecen varias líneas de autobús, y el estudiante debe determinar cuál es la correcta. A continuación, debe registrarse, prestar atención durante el trayecto y bajarse a tiempo.
Puede parecer que se trata principalmente de habilidades prácticas para viajar. Pero hay más en juego. El estudiante utiliza la información, toma decisiones, cumple acuerdos, tiene en cuenta a los demás y participa de forma independiente en la sociedad.
Eso es la ciudadanía en la práctica.
La ciudadanía ya es obligatoria. ¿Qué cambios se producirán en 2027?
Las escuelas ya tienen la obligación legal de impartir educación cívica. Se prevé que los nuevos objetivos fundamentales para la ciudadanía entren en vigor por ley el 1 de agosto de 2027. Estos objetivos concretan los conocimientos, las habilidades y las experiencias que las escuelas deben ofrecer a los estudiantes.
Esto proporciona a las escuelas una mayor orientación. Al mismo tiempo, surge una pregunta práctica: ¿cómo se traducen estos objetivos en situaciones significativas que se ajusten a la vida cotidiana de los estudiantes?
Se han desarrollado objetivos funcionales básicos para los alumnos de educación especial de secundaria que se incorporan al mundo laboral o a actividades diurnas. Estos objetivos hacen hincapié en la adquisición de experiencia, competencias sociales y cívicas, y la participación en la sociedad. Para los alumnos que acceden a la educación superior, se aplican los objetivos básicos habituales de los primeros años de la educación secundaria.
La implementación se está llevando a cabo por fases. Por lo tanto, las escuelas ya pueden prepararse e investigar qué lecciones, actividades y materiales didácticos existentes se ajustan a los nuevos objetivos.
La ciudadanía también implica poder participar
Cuando hablamos de ciudadanía, solemos pensar en democracia, derechos fundamentales, diversidad y la gestión de las diferencias de opinión. Estos son componentes importantes. Sin embargo, para muchos estudiantes, la ciudadanía solo cobra sentido cuando se vincula a situaciones concretas.
¿Cómo pedir ayuda si no entiendes algo? ¿Cómo usar un servicio público? ¿Cómo tener en cuenta a los demás? ¿Qué hacer si un plan cambia repentinamente? ¿Y cómo asumir más responsabilidad por tus propias decisiones, paso a paso?
Para los jóvenes neurodivergentes, estas situaciones pueden suponer una exigencia considerable en cuanto a planificación, procesamiento de información, comunicación y regulación emocional. Saber qué hacer no siempre es suficiente; el estudiante también debe ser capaz de experimentarlo y practicarlo.
Aprender a viajar de forma independiente es una excelente oportunidad para practicar esto. Un viaje en transporte público reúne múltiples habilidades ciudadanas:
- hacer uso de una instalación pública;
- comprender y aplicar la información;
- seguir las normas y los procedimientos;
- tener en cuenta a los demás viajeros;
- pedir ayuda a un conductor o empleado;
- cómo lidiar con retrasos o información faltante;
- tomar decisiones y experimentar las consecuencias de las mismas;
- llegar a un destino de forma independiente.
Un estudiante que aprende esto no solo domina una ruta, sino que también obtiene más opciones para desplazarse a la escuela, a una pasantía, al trabajo, a casa de amigos o para realizar actividades de ocio.
De hablar de ciudadanía a practicar la ciudadanía
En el aula se abordan muchos aspectos de la ciudadanía. Sin embargo, en lo que respecta a la autonomía práctica, hablar por sí solo no suele ser suficiente. Los estudiantes necesitan situaciones prácticas en las que puedan realizar acciones, cometer errores y reducir gradualmente el apoyo recibido.
El transporte público real no siempre es la mejor opción para empezar. Una estación abarrotada, una conexión perdida o un anuncio inesperado pueden generar mucho estrés. Si la primera experiencia es abrumadora, es posible que el estudiante evite volver a intentarlo.
La realidad virtual ofrece un paso intermedio. En un entorno realista pero seguro, el estudiante puede explorar una situación. El recorrido se puede repetir, y el profesor o supervisor puede ver con precisión dónde se necesita apoyo. Un error no tiene consecuencias inmediatas y se integra al proceso de aprendizaje.
La estructura queda entonces de la siguiente manera:
- Practica primero de forma segura en realidad virtual.
- Después, reflexionen juntos sobre lo que salió bien y lo que aún resultó difícil.
- A continuación, da un pequeño paso práctico y adecuado.
- Reduzca gradualmente el apoyo cuando el estudiante esté preparado para ello.
La realidad virtual no es un fin en sí misma. Es un medio para practicar habilidades que marcan la diferencia fuera del casco de realidad virtual.
Cómo se conecta Virtual OV
Virtual OV es un entorno de aprendizaje de realidad virtual en el que los estudiantes practican viajar de forma independiente en autobús, tren, tranvía y metro. Los escenarios abarcan desde un simple viaje en autobús hasta trayectos con múltiples transbordos y situaciones imprevistas.
Los estudiantes practican, entre otras cosas:
- planificar un viaje;
- encontrar una parada, vía o medio de transporte;
- comparar información de viaje;
- registro de entrada y salida;
- Compra un billete o recarga el saldo;
- pedir ayuda;
- responder a retrasos, interrupciones o pantallas de información defectuosas;
- seguir una ruta alternativa;
- completar un viaje con menos apoyo.
De esta forma, Virtual OV se alinea temáticamente con la ciudadanía y la autosuficiencia. El neerlandés, la aritmética, las matemáticas y la alfabetización digital también se incorporan a los escenarios. Algunos ejemplos incluyen leer letreros, comprender anuncios, usar horarios de salida, manejar dinero y utilizar un planificador de viajes o una máquina expendedora de billetes.
La evaluación virtual no constituye un método completo para la educación cívica y no abarca todos los objetivos fundamentales. La escuela conserva el control. El docente determina qué objetivos de aprendizaje son esenciales, cómo se alinea el ejercicio con el perfil de egreso y cuál es el siguiente paso práctico apropiado.
Del objetivo principal al comportamiento observable
Una ventaja importante de las situaciones de práctica práctica es que los objetivos abstractos se hacen visibles en el comportamiento.
Durante un simple viaje en autobús, por ejemplo, un profesor puede observar si el alumno:
- encuentra la información correcta en el planificador de viajes;
- compara el número de autobús, la dirección y la hora de salida;
- se registra de forma independiente;
- continúa siguiendo las paradas;
- Utilicé el botón de parada a tiempo;
- se realiza el check-out a la llegada;
- Puede continuar después de una pista o realizar la acción de forma independiente.
La evaluación no tiene por qué ser una calificación numérica. Una simple clasificación suele proporcionar información más útil:
- Aún no visible
- Con apoyo
- Independiente
A continuación, surge la pregunta más importante: ¿cuál sería el siguiente paso adecuado fuera de la realidad virtual? Se puede empezar con algo sencillo, como mirar juntos el letrero de una parada de autobús o planificar una ruta conocida.
¿Qué pueden hacer ya las escuelas?
Los centros educativos no tienen que esperar hasta agosto de 2027 para prepararse. Un primer paso útil es comparar la oferta actual con los nuevos objetivos fundamentales.
Cuatro preguntas ayudan a ello:
- ¿Dónde están practicando ya los estudiantes la participación social y la autosuficiencia?
- ¿Qué objetivos siguen siendo principalmente teóricos y requieren más experiencia práctica?
- ¿Qué comportamiento observable demuestra que un estudiante está progresando?
- ¿Cómo podemos conectar la práctica en la escuela con un siguiente paso seguro en el mundo real?
A continuación, se puede establecer una ruta de aprendizaje sencilla para los viajes independientes: preparación, práctica segura, observación, reflexión y aplicación práctica.
La ciudadanía se fortalece cuando se vuelve tangible
Los nuevos objetivos fundamentales ofrecen a las escuelas la oportunidad de hacer que la ciudadanía sea aún más concreta. No mediante la adición de una asignatura aparte o una clase extra para todo, sino analizando situaciones en las que los alumnos practican realmente su participación en la sociedad.
Viajar de forma independiente es una de esas situaciones. Requiere conocimientos, comunicación, planificación, flexibilidad y confianza. Además, para algunos estudiantes, representa un paso importante hacia prácticas profesionales, trabajo, contactos sociales y mayor libertad.
La formación virtual en línea ayuda a las escuelas a practicar este paso de forma segura y bajo supervisión. No sustituye la práctica en el mundo real, sino que sirve de puente entre la orientación y la independencia.
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